Cajón Desastre: Imago Futura: doce imágenes de la ciencia ficción chilena por Diego Escobedo

Portada Imago Futura

Publicada en enero de 2008, esta antología viene a ser el gemelo perdido de Alucinaciones.TXT (2007). No son sólo cercanas en el tiempo, también se repiten los cuentos de Jorge Baradit y Carlos Gaona.

El padre de ambos hermanos es el maestro de fanzines y gran operador político de la ciencia ficción criolla, Luis Saavedra. La colección, justamente fue publicada como el suplemento N°16 de la mítica revista Alfa Eridiani, en cuyo epílogo, Saavedra justifica la compilación y su enorme diversidad de géneros tratados, desde el steampunk y la space opera, al ciberpunk y la fantasía, sosteniendo que “mientras mantengamos esta biodiversidad, estaremos bien y el género fantástico en Chile seguirá siendo un baobab de tendencias y formas de escribir”.

Y es que según el veterano ficcionauta, nuestra fortaleza “es que no tenemos identidad, sino que formamos un frente muy amplio de intereses y temáticas que mantiene nuestra diversidad genética en la mejor forma posible”. El resultado de esta selección, son doce cuentos escritos casi todos desde el 2000 en adelante, salvo por los de Carlos Raúl Sepúlveda y Raúl Zenén Martínez, siguiendo el afán de Saavedra por distanciarse de 1990, la “década prodigiosa” de la ciencia ficción chilena, dominada por los eventos de cómic y cine, con muy poco de literatura.

La colección la abre el prócer de la SOCHIF, Carlos Raúl Sepúlveda (1942- 2007) con El canto de la ballena. Una historia ambientada en una futurista granja de ballenas alteradas genéticamente, trama que es el cruce perfecto de Liberen a Willy con Blade Runner, pero con la poética prosa de los años sesentas de don Carlos.

Le sigue el que es posiblemente el mejor cuento del también fallecido Omar Vega (1958-2019), Zimbabwe. Un millonario deportista negro es criogenizado tres mil años y despierta en un lejano mundo de anillos -con claras reminiscencias de Arthur C. Clarke y de Hugo Correa-, donde se siente solo y discriminado, por ser el único negro de esa sociedad. El inicio es un poco melodramático, y el nombre del protagonista, “John Smith”, demasiado caricaturesco. La idea de que todavía existirá un racismo tan rústico en el futuro (la forma un tanto áspera, casi cómplice con que lo redacta, me recordó al Reanimator, de Lovecraft) también desentona con el aire de utopía –claramente distopía no es-, pero funciona bastante bien en su conjunto, y deja un final abierto y airoso. Yo me inclino a pensar que Omar sacó la idea para esta historia mientras realizaba sus estudios de postgrado en Canadá: cuando era un estudiante latino, proveniente de un bárbaro país, trasplantado a una limpia y eficiente ciudad primermundista. Quizás por eso la sensación de extrañamiento está tan bien lograda. Ojo con los guiños a Gattaca y a los trabajos de Ivan Van Sertima.

El libro continúa con Big Bang Bravo, de Raúl Zenén Martínez. Don Raúl es un veterano de los cómics sesenteros de Themo Lobos y Máximo Carvajal, cuando el noveno arte nacional se aventuró a ir donde ningún hombre ha ido antes, pero en vez de Buck Rogers o John Carpenter, bautizaron con nombres hispanos a los protagonistas de sus aventuras espaciales. Estamos ante una space opera por antonomasia, que se apega muy bien a todos los clichés del género, y deja un final abierto digno de Lost in the space (la película, la de 1998). Lástima que don Raúl haya escrito tan pocos cuentos –su fuerte eran las novelas-, porque le salían bastante bien.

Por el rabillo del ojo, de Teobaldo Mercado, es un thriller sicológico centrado en la criogenia y sus efectos colaterales, que se pregunta sobre la esencia y trascendencia del alma. Incluye un par de escenas de sexo gratuitas; Los dos soles del ocaso, de Gabriel Mérida, es una relectura del apocalipsis bíblico, pero con explosiones nucleares; y El hombre de Putney Hill, de Sergio Amira, es un fan fiction de H. G. Wells, donde mezcla La Guerra de los mundos y Las Naves del tiempo (secuela oficial de La Máquina del Tiempo, escrita por Stephen Baxter). Se nota la influencia británica en su prosa, no en vano Sergio vivió en Inglaterra. Los diálogos de los protagonistas, secos y educados, incluso para mandarse al diablo, parecen sacados de alguna serie de la BBC.

Los ya mencionados Baradit y Gaona, si bien se repiten el plato, lo hacen con sus cuentos más representativos. La conquista mágica de América es la reinterpretación ciberchamánica de la conquista española de nuestro continente. Su trama encierra muy bien las dos almas de Jorge: el historiador y el esoterista. Overflow (cuyo título es una referencia a la marca de videojuegos japoneses para adultos) es un biopunk con aire de animé y a Blade Runner. La protagonista, es lo que Phillip K. Dick llamaría una “unidad de placer”, o sea una prostituta androide que aspira a emanciparse y ser humana. Hay escenas de sexo tan explícito como pervertido, junto con reflexiones filosóficas y un final agridulce.

Completan la colección Daniel Guajardo con Semilleros; Armando Rosselot con Cita en Tarsis, Soledad Véliz con La Semilla; y En caza de ángeles, de Sebastián Gúmera. Se extraña la presencia de Pablo Castro (integrante del ABC de la ciencia ficción chilena: AmiraBaraditCastro), y hoy hace ruido la ausencia de Francisco Ortega y Francisca Solar, pero estos dos últimos no tenían mucho contacto con Saavedra en ese entonces.

A diferencia de su hermana mayor, Alucinaciones.TXT, Imago Futura está claramente enfocada a la ciencia ficción, dejando a la fantasía en un lugar más secundario. La portada con el astronauta chileno en la portada no es casual. Este es el tipo de colecciones que rescata fielmente a un mundillo de escritores underground que no siempre tuvieron la oportunidad de imprimir sus obras, o suerte con alguna editorial. La meticulosidad con que Saavedra seleccionó los cuentos se nota y se agradece, como podemos apreciar en el prólogo que le dedica a cada relato –a veces demasiado centrado en el escritor antes que en su obra, siempre fiel a su particular sentido del humor. El resultado es una antología entretenida, de fácil lectura, con una sola ilustración por relato, la justa y precisa, que nos invita a soñar, leer y, por qué no, a escribir.

Diego Escobedo, 2020.

Periodista, Licenciado en Historia y estudiante de Magíster en Historia. Realizó su práctica de periodismo en The Clinic, y ha colaborado con distintos medios como El Mostrador y Amo Santiago. Como historiador, se ha especializado en historia de Chile y Latinoamérica. 
Desde niño fue un ávido lector de libros de ciencia ficción y fantasía. Entre sus autores de referencia están Isaac AsimovH.P. LovecraftHugo CorreaJorge BaraditFrancisco Ortega y Carlos BassoHa publicado cuentos y artículos de ciencia ficción y fantasía en los sitios Tau ZeroSitio de Ciencia FicciónChilenia: Ucrónicas de la República y Chile del Terror, entre otros. Ha publicado un libro de cuentos titulado Chile Mutante (Biblioteca de Chilenia, 2019), donde cultiva varias de sus obsesiones, entre ellas la historia de Chile, las ucronías, el horror cósmico lovecraftiano y la ciencia ficción dura.

Publicado por ALCIFF

Asociación de Literatura de Ciencia Ficción y Fantástica Chilena. Fundada el año 2017.

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