ALCIFF en FIL Lima 2022

En esta nota, compartimos con ustedes las entrevistas que se hicieron a 3 miembros de ALCIFF que participaron en la Feria Internacional del Libro de Lima 2022, la cual se realizó entre el 22 julio al 7 de agosto.

Sobre la historia de la FIL Lima:

En estos últimos 20 años, la Feria Internacional del Libro de Lima – FIL LIMA, se ha consolidado como el evento editorial y cultural más grande, representativo y prestigioso del Perú. Organizada por la Cámara Peruana del Libro, la feria congrega a autores, editores, libreros y lectores nacionales e internacionales, constituyéndose en una verdadera fiesta del libro y la lectura. La primera edición de la FIL-LIMA se realizó en 1995, y tuvo como sede las instalaciones del Museo de la Nación. En ese entonces solo se contó con 100 expositores y 40 mil títulos en venta para los más de 100 mil visitantes que acudieron.

fil-lima.com.pe

Entrevistas a Armando Rosselot y Jesús Todemun (agradecimientos a Ignacio Galdames):

¿Cómo fue tu experiencia en Perú?

AR: Realmente mejor de lo que pensé. Estuve muy a gusto con la gente de la editorial, quienes se portaron de excelente manera, se vendió harto y en las actividades que participé, me sentí muy bien. Lima me pareció una hermosa ciudad, la que no conocía, con gente muy atenta y lo mejor de todo, no hacía el frío de acá.

JT: ¡Increíble! Desde el principio hasta el fin, siempre fue una nueva experiencia, a pesar de que la prioridad absoluta era estar en la FIL Lima a diario, cada vez que tenía algo de tiempo lo aprovechaba para recorrer y conocer la capital del país hermano o simplemente probar su exquisita gastronomía y, como no, luego en la misma feria tenía también la oportunidad de conocer a su gente, hablar con el público, charlar con diversos colegas o incluso conocer el ambiente literario. Fue una experiencia totalmente gratificante tanto de manera personal como profesional.    

¿Cómo fue la recepción del público peruano?

AR: Buenísima. Mucho más cálida de lo imaginado. De hecho, con mi visita se vendieron muchos ejemplares de Tarsis. Los conversatorios siempre estuvieron casi llenos y en el taller hubo un lleno total; todos muy interesados en lo que es la literatura fantástica, o de borde, al igual que en la ciencia ficción, con un real interés en las temáticas que van más allá del realismo.

JT: ¡Hermosa! Tanto el público como su gente en si es muy acogedora, muy respetuosa, muy cálida, muy… latina, algo que realmente valoro mucho, sentir esa humanidad que muchas veces vemos se pierde más y más en el mal llamado «primer mundo». Además, creo que nunca había visto filas de gente para conseguir mi obra, o incluso solo tomarse una foto conmigo, aún estoy procesando la “recepción” del público, fue algo sobrecogedor todo lo vivido.   

¿Crees que es importante para un escritor/autor ir a ferias?

AR: Totalmente. Te da roce con el público, conoces a otros escritores con quienes puedes intercambiar opiniones de todo tipo, hacer contactos con editores y otros profesionales del medio y, obviamente, darte a conocer.

JT: Sinceramente creo que es algo fundamental para un autor asistir a las diversas ferias, pero he aquí una percepción personal, pues creo que no solo está el asistir y sentarse con un cartel de «firma de libros». Creo que es fundamental estar ahí en la trinchera, conocer al público, hablar con la gente… Ser humano. Después de todo, al final del día todos tenemos que ir al sanitario, nadie es superior a nadie por lo que hace, además, como autor, me debo a mi público, lo mínimo que puedo hacer es estar allí y ofrecer como base una sonrisa y una buena charla.  

¿Esta es tu primera feria internacional?

AR: Fuera de Chile, sí, pero también he participado en lanzamientos de libros, míos y de otros autores, en FILSA y en conversatorios en la FAS.

JT: Esta es la tercera feria internacional a la cual tengo el privilegio u honor de participar, cada feria ha sido una increíble experticia y en cada una de ellas he ido aprendiendo cada vez más. La percepción del mundo cambia cuando no solo estas ahí un par de días firmando libros, sino que estás ahí a diario conociendo a su gente, a su pueblo, su idiosincrasia, probando el sabor de cada país. ¿Cómo se siente representar a Chile en el extranjero? Pues se siente algo desolador (la verdad es que mi intención nunca ha sido ir por ahí «representando» a Chile). Si bien en dos de estas ferias he tenido la compañía de Emiliano Navarrete (editor de Biblioteca de Chilenia), al final somos nosotros casi como entes individuales contra el mundo. La experiencia allá afuera es maravillosa, no me malinterpretes…, pero volver siempre te deja un sabor amargo y lleno de melancolía.

¿Recibiste apoyo de Chile para este viaje?

AR: Lamentablemente no.

JT: Una pregunta difícil. Es un poco amplio decir «en Chile», pero sí, recibí apoyo aquí, de mi familia primero que todo, y luego de Jorge, quien es el encargado de la Casa de la Cultura en Calbuco, una pequeña isla que decidió confiar en mi trabajo y con la cual llegamos a un acuerdo para generar parte del financiamiento que me permitió desplazarme a Perú. Fuera de eso, no hubo mucho más como «apoyo», ni siquiera en formato escrito, o alguna mención, más allá claro de las felicitaciones de distintas personas por RRSS, las cuales agradezco completamente, pero más allá de eso, pues no.   

¿Cómo fue tu recepción en Chile al volver?

AR: En mi grupo más íntimo, muy bueno y motivador. Pero en otras instancias algo frío, como de costumbre. Así es la cosa por acá.

JT: Decepcionante, me duele pero debo admitirlo, mientras salíamos de Perú casi como héroes y al menos en mi caso personal, con apariciones en diversos periódicos del país hermano (incluso los más importantes) debido a la venta total realizada de Valpunk 2127 en la FIL Lima, al llegar a Chile hablé con diversos periodistas, pero ni ellos ni las distintas organizaciones de literatura realizaron ningún tipo de mención al respecto, aquí simplemente no teníamos valor alguno, y no te miento, aunque en parte me lo esperaba, me duele más de lo que creí que dolería.

¿Qué es lo que más te gustó y lo que menos te gustó?

AR: El interés en el trabajo que uno hace y la seriedad con que se tomaron mis publicaciones y proyectos; un respeto envidiable y energizante desde todos lados. Se observa un real interés por las nuevas propuestas y voces. Mucha cultura lectora, lo que me sorprendió bastante. ¿Algo que no me haya gustado? Nada que sea mínimamente relevante.

JT: Te puedo decir que lo que menos me gusto de Perú era el tráfico, sin lugar a duda. De hecho, lo primero que presencié llegando allá fue un choque entre un auto y una moto, es más… Recuerdo que todos me advirtieron «aquí el peatón no tiene la preferencia». Ahora, no sé si realmente podría elegir una sola cosa que fuera lo que más me gustara, desde su gente hasta su gastronomía, creo que disfrute mucho de nuestro país hermano.

¿Alguna reflexión final de esta aventura?

AR: La verdad que fue gratificante. Fue un buen viaje el que realicé allá junto a Jesús Todemun y acompañado por la gente de la editorial Speedwagon Media Works, a quienes agradezco mucho la oportunidad y toda su preocupación. Lo otro, tal vez acostumbrado a que constantemente acá te hacen sombra o muchas veces no toman en cuenta el trabajo que uno ha realizado por casi dos décadas, fue espectacular poder compartir experiencias, conocimiento e ideas con tanta gente allá. Realmente, creo que, y dejando a un lado los chovinismos y perjuicios, en Latinoamérica hay un gran mundo literario que, a diferencia de Chile, no se desvive por mirarse el ombligo día a día buscando una identidad que está más que clara. Va hacia adelante sin perder sus raíces, pero también tomando el pulso actual y valorando lo que se tiene y se hizo, dándole cabida a todos y no solo para quienes se dice son los elegidos.

JT: Muchas… desde la preocupación por falta de apoyo real a los autores nacionales, incluso de las mismas organizaciones que ponen en sus títulos géneros específicos, hasta la belleza de conocer culturas mucho más adelantadas que la nuestra en cosas tan esenciales como la educación o el hecho de como las estadísticas que posicionan tan bien a Chile en Sudamérica no son más que cifras infladas por porcentajes menores de la población que nos terminan jugando en contra a largo plazo. Creo que hay mucho que reflexionar, pero siento que no es el momento.  

Entrevista a Tania Huerta (agradecimientos a Cristóbal Villegas de la Cuadra):

¿Cómo fue tu experiencia en la FIL de Lima?

Bueno, la verdad es que fue muy grata mi experiencia este año. Al volver recién la FIL después de dos años, todos estábamos en la incertidumbre de cómo nos iba a ir. No sabíamos si se iba a llenar como cada año en que se ha hecho, pues hace dos años que no había nada, y queríamos ver cómo respondía el público. Me contactaron de la misma organización, de la Feria Internacional del Libro, para requerir mi ayuda en organizar varias mesas fantásticas. Y tuve la oportunidad de poder requerir algunos escritores extranjeros, me dieron esa facilidad, pues la FIL cubre los gastos de todos ellos, así pude requerir a David Roas de España, a Solange Rodríguez Pappe de Ecuador, a Liliana Colanzi de Bolivia, a Cecilia Eudave de México. Hemos tenido la suerte de que han estado acá, y he podido moderar esas mesas. No solamente la alegría de conocerlos, sino de aprovechar todo su conocimiento, porque estaba ahí en primera fila escuchando los temas que se trataron. Hubo temas bastante interesantes, pues algunas mesas fueron, por ejemplo, new weird, que está empezando a moverse acá en Latinoamérica. También sobre literatura insólita, sobre lo que es, por ejemplo. David Roas hizo un conversatorio sobre lo que era la monstruosidad en la maternidad, y también la monstruosidad infantil, en lo que es los cuentos de terror. Entonces hubo muchas de estas mesas con temas fantásticos, que no es lo normal en una FIL. La FIL normalmente siempre se movía en lo que era narrativa realista peruana, que es el grueso de la narrativa nacional, pero esta vez nos vimos con la grata sorpresa de que muchos, muchos temas de la FIL fueron de literatura fantástica.

¿Cuál fue la recepción del público de la FIL respecto a este tipo de literatura, fantástica, new weird o ciencia ficción, que no son parte de lo clásico de la narrativa peruana?

Si hacemos un poquito de historia, el Perú si tiene una corta tradición de lo que es narrativa fantástica. Nosotros tenemos escritores desde el siglo XIX que escribían este tipo de literatura. Por ejemplo, tal vez el pionero y el representante más fuerte del siglo XIX peruano es Clemente Palma. Palma era un escritor que escribía este tipo de literatura, pero a la vez él era bastante rebelde para los años en los que escribía, porque era bastante transgresor. No solamente escribía sobre lo que es ciencia ficción, sino también se iba mucho contra la iglesia y contra la política. Él fue excomulgado y echado del país por los temas que tocaba. Por ejemplo, él tiene un cuento que se llama «El quinto evangelio», donde toca la figura de Jesús crucificado y el demonio que se sube en la cruz y empieza a hablarle al oído haciéndole ver el futuro, la época moderna. Por supuesto que la iglesia lo botó hasta del país.

Y así como eso, también Clemente Palma tiene escritura de ciencia ficción, de alquimia. Tiene un cuento que se llama «La última rubia», que trata de un hombre que se quiere casar con una mujer rubia, en una sociedad en que existen solamente los morenos. ¿Y por qué se quiere casar con una rubia? Porque ha descubierto la fórmula para convertir el cabello rubio en oro. Entonces, es también un cuento fantástico de Clemente Palma. Si quieren leer un autor peruano del siglo XIX, búsquenlo, es muy bueno. Aparte también tenemos a Lastenia Larriva, la primera representante mujer de literatura fantástica acá en el Perú. Tiene un relato que se llama «El cuento del sepulturero», que fundamentalmente habla de zombis, de muertos vivientes, en una época en que ni siquiera la palabra zombi era conocida. Entonces, como les digo, tenemos cierta historia fantástica que lamentablemente se cortó durante muchísimos años por la narrativa realista que pesó mucho más acá en el Perú, y que lamentablemente, todavía, aún en muchos sectores se ve a la literatura fantástica como literatura de segunda clase. Lo que nosotros queremos es reivindicar este tipo de literatura, demostrarles que crear mundos no es fácil, que escribir sobre narrativa realista tiene una base, una base real, tiene una base en la que tú puedes ver, puedes constatar hechos, puedes ver por ti mismo cosas que describes. En cambio, en la narrativa fantástica no, la narrativa fantástica crea mundos, crea sus propias leyes, sus propios seres. Es empezar desde cero. Y eso es difícil. Y tiene la misma calidad que la narrativa realista. En el Perú estamos en esa lucha, que creo que también en Latinoamérica hay mucha, y estamos en eso. El peruano es básicamente lector realista, pero estamos poco a poco entrando con una narrativa fantástica de calidad, que ya está siendo vista en algunos concursos nacionales, donde antes era imposible que un cuento fantástico pudiera entrar.

Pero, en lo que tú viste en la FIL, ¿cómo recibía el público este tipo de literatura?

Agradablemente vimos que hubo mucha recepción. Las mesas que yo pude moderar estuvieron a un lleno total. Varias de ellas fueron pasadas en vivo en la página de la FIL, y hubo mucha gente haciendo preguntas, que nos gustó mucho como intervención. En algunas ocasiones, hubo filas de gente para poder entrar a estas charlas. Entonces hubo una buena recepción. Y creemos también que eso va a ayudar a que la gente de la Cámara peruana del libro y de otras instituciones como el Ministerio de Cultura, se dé cuenta de que este tipo de narrativa le gusta al público, este tipo de narrativa atrae cada vez más gente y que puede confiar en que estamos haciendo un buen trabajo, confiar en darnos subvenciones y en darnos ayudas económicas para la edición de este tipo de libros.

¿Qué apoyos privados o públicos tuvieron para participar en esta feria?

La verdad es que nosotros somos una editorial independiente, no somos una editorial de las grandes, nosotros subvencionamos nuestros libros y nuestros textos por nosotros mismos, en forma privada. Subvención de la FIL no hemos tenido. Ninguna subvención económica, pero sí la oportunidad de estar participando de esta forma que te cuento, coordinando mesas, y de una manera u otra, es una vitrina para nosotros como editorial. Entonces, esa es la forma en que la FIL nos ha ayudado a aparecer en el evento.

¿Esta es la primera vez que participan en la FIL?

Yo he participado, estoy hablando personalmente, en la FIL del 2019, antes de la pandemia. Participé no como moderadora, sino como invitada en algunas mesas fantásticas presentando libros, pero como te digo, era invitada de otras editoriales como panelista. Como Pandemonium, o sea de organizar y todo esto, porque también tuvimos una mesa exclusivamente de Pandemonium para lo que era lectura de cuentos grotescos, es la primera vez. Ahora tuve participación como moderadora, como panelista invitada de la editorial Zorro Rojo de España, para presentar los clásicos de la ciencia ficción. Presentamos 1984 y Fahrenheit 451. También presentamos El año de la rata, que es el nuevo libro de Mariana Enríquez. Y también estuve de oficiadora de una de las mesas de lectura de cuentos grotescos, que fue la primera vez que se ha hecho en la FIL, porque normalmente se hacen lecturas de cuentos «normales», pero esto era terror, grotesco, del más grotesco, del más fuerte, entonces también allí hubo gente. Advertimos que no era para niños, ni para gente sensible, pero se hizo y hubo apoyo.

¿Cuál es la importancia que tiene este tipo de eventos para las editoriales independientes o editoriales más pequeñas que intentan mostrar este tipo de literatura?

La FIL es la feria más grande que tenemos acá en el Perú. Es la que todo el mundo espera, la central, y también donde va más gente. Es un repleto total; tú vas y todos los días hay gente, sobre todo los fines de semana es una cosa increíble. La FIL se compone físicamente de varias partes, hay partes para las editoriales internacionales, las editoriales grandes, y los stands son espectaculares, pero hay una parte que es para editoriales independientes. Sí, nos sirve, nos sirve mucho, porque como te digo, nos dan a conocer, a pesar de que la gente, a lo mejor, está yendo para ver a editoriales como Planeta o Penguin Random, de todas maneras, pasa por las editoriales independientes y se da cuenta de lo que hacemos, de lo que se produce acá en el país, y nos sirve mucho como una vitrina. Pero aparte de la FIL, también tenemos otras ferias más pequeñas, porque ferias acá en el Perú hay casi todo el año, auspiciadas, a veces, por librerías privadas y otras veces por municipalidades, donde también los editores independientes (como Pandemonium) participan. Pero la FIL definitivamente es la FIL, y conviene mucho estar dentro. Nos brindan un espacio especial para independientes donde podemos mostrar la producción nacional, que es lo más importante.

¿Y pensando en el futuro, Pandemonium cuándo viene a Chile?

Hartas invitaciones tenemos. De verdad, lo conversaba hace poco con Luis Bravo, que es el otro editor de Pandemonium, y le comentaba eso, de que hay oportunidades muy grandes ahora para salir al extranjero. Le decía que ALCIFF va a hacer una ALCIFFCon dentro de poco, y que sería genial estar allí con los libros, tener allí un pequeño stand, sería lindo o, aunque sea mandar los libros para que nos estén representando ahí. Tenemos toda la intención de ir y esperamos que el año que viene podamos ya empezar a participar en ferias internacionales, estar cara a cara con tanta gente con la que hemos estado trabajando siempre virtualmente. Estamos con ganas de conocerlos, de poder estrecharles la mano, de darles un abrazo.

¿Qué fue lo que más te gustó y menos te gustó de la FIL?

Por supuesto, lo que más me gustó fue poder conocer a los autores que requerí, poder conocer al tremendo David Roas, crítico, escritor, especialista en literatura fantástica, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona. Para mí es un héroe. Aparte de que presentó un libro, yo soy editora de David Roas acá en el Perú, y sacamos uno que se llama «Monstruario», que también lo presentamos en la FIL, dentro de lo que era una de las charlas. Estuve muy contenta de conocerlo. Y también de poder conocer a Solange, a Liliana Colanzi, fue una experiencia muy rica, muy enriquecedora para nosotros. Y, también ver de nuevo a tantos amigos que desde antes de la pandemia no nos podíamos reunir. Y lo que no me gustó de la FIL… vi algunas fallas que no hubo en FIL anteriores. Más que nada, fallas en lo que era la estructura; por ejemplo: no había carteles de señalización para llegar a los auditorios. Entrabas y tenías que hacer varias preguntas para saber dónde estaba el auditorio, y la FIL es un laberinto, entonces era un poco difícil y perdías tiempo buscando. Aparte, otra cosa, los auditorios tampoco tenían el nombre grande. Tenían un nombre chiquitito al costado de la puerta, que tenías que acercarte a mirar qué auditorio era. En las otras FIL no, en las otras FIL el nombre del auditorio estaba gigantesco encima de la puerta. Después, otra cosa que no me gustó mucho, fue que, yo entiendo que eran muchísimos eventos para pasar en vivo, pero los eventos que se pasaban en vivo, me parece que solamente eran de un auditorio, o sea, había un auditorio destinado a que los eventos que allí estaban se pasaban en vivo, pero los demás no. Entonces, hubo varias charlas a las que pude ir, muy interesantes, no solamente de fantástica, también de diferentes géneros, que no se pasaron. Y me dio mucha pena, porque me hubiera gustado que más gente las viera y volver a verlas yo misma. A lo mejor para los próximos años se puede hacer algo con eso. Tal vez no pasarlos todos en vivo, pero al menos en diferido o dejarlas colgadas en el muro, tener un registro. Son esas fallas técnicas que tal vez se entienden dado el tiempo que ha estado parado todo esto de las ferias. Esperemos que para los años que vienen eso mejore.

¿Hay alguna otra reflexión final respecto a tu participación en la FIL?

La verdad, es que, como conclusión, creo que, no solamente yo, sino todos los escritores con los que he conversado (también editores y toda la fauna literaria que tenemos aquí), estuvimos muy contenta de que hayamos regresado a la FIL física, ya no virtual. Todos estos eventos ayudan a la literatura peruana en general, a seguir adelante. Nos ayuda a darnos ánimos también para seguir en esta carrera que aquí en el Perú es tan difícil. Acá no hay ayuda económica del gobierno para este tipo de publicaciones, y la FIL es una de los pocas que nos ayuda bastante para la divulgación de nuestro trabajo. A la gente, que siga leyendo, lean de todo, pero también háganle bastante caso a la literatura fantástica que se hace en el país. Empiecen a soñar, a conocer otros mundos, no solamente en el que estamos viviendo, que tampoco es el más grato, sino otros universos, que la literatura fantástica los puede llevar a todos los sitios, a este universo, al siguiente, puede llevarlos hasta el infierno, los puede llevar a la vida y a la muerte. Y atrévanse a leer esto, y no solamente a leer, sino a escribirlo. A las mujeres, también, por favor, atrévanse a escribir esta literatura, que aparentemente, por historia, es de los hombres, especialmente la ciencia ficción. Una vez escuché que los hombres, a lo mejor, tenían hasta más facilidad, porque desde niños juegan con carritos, juegan con cohetes, juegan con todo este tipo de cosas más que nosotras. A mí que me regalaban, tacitas, platitos y cocinas. Dicho sea de paso, no tengo nada en contra, a mí me encanta cocinar, ¡me encanta cocinar! Pero también me encanta la Guerra de las galaxias, Star Trek, y todo lo que tenga que ver con naves espaciales y otros universos, con las dimensiones. Y chicas, atrévanse a escribir esto, podemos y muy bien. Escriban terror, escriban grotesco, saquen todo su mundo, no se autocensuren (nadie se autocensure) y sigan escribiendo este tipo de literatura.

Y sigan asistiendo a todos los eventos literarios, ferias, etc., porque eso hace que nosotros trabajemos con más ganas y que también el gobierno se dé cuenta de que en Perú, a pesar de que dicen que no es un país lector, tenemos muchísimo de eso. Tenemos una tradición y sigamos avanzando en las letras, avanzando con las lecturas y con la escritura. No dejen morir la literatura.

Para conocer más a estos alciffites:

Armando Rosselot (ver perfil en ALCIFF)

Jesús Todemun (ver perfil en ALCIFF)

Tania Huerta (Youtube)

Equipo Cronn

Publicado por ALCIFF

Asociación de Literatura de Ciencia Ficción y Fantástica Chilena. Fundada el año 2017.

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