Representación y Medio Ambiente: miradas complementarias de la literatura latinoamericana contemporánea.

Análisis de Tortuoso arado (Itamar Vieira) y Cárcel de árboles (Rodrigo Rey). Por J. P. Cifuentes Palma.

Entender la literatura latinoamericana implica múltiples facetas que conllevan elementos políticos, culturales, históricos o geográficos entre otras variables y que han ido convergiendo en una estructura literaria dentro del canon oficial. Desde esa perspectiva, a pesar de compartir un mismo continente, la literatura brasileña y caribeña parece una otredad dentro del ámbito de las lecturas realizadas y analizadas en Sudamérica. En este sentido, la novela Tortuoso arado del escritor brasileño Itamar Vieira Junior viene a dar cuenta de una realidad más bien escondida que necesariamente requiere de un redescubrimiento y difusión como son los espacios de resistencia en el norte de Brasil.  Por su parte, el texto Cárcel de árboles del escritor guatemalteco Rodrigo Rey Rosa presenta una representación analógica de las situaciones sociopolíticas ocurridas en el continente durante la década de los 70. En ambos casos, no solamente el rol socio político es fundamental, sino también el ámbito medioambiental proyectado en los espacios mencionados, los territorios que van ocupando y que son fuente inagotable bajo la cual se sustenta el quehacer literario. Así, estas obras representan miradas territoriales en donde el enfoque medioambiental sirve como un elemento de conexión simbiótica con la realidad que se está manifestando en sus textos.

Para comenzar el análisis se debe situar primero la mirada en el concepto de territorialidad y cómo la representación del territorio se convierte en un eje fundamental dentro de las literaturas latinoamericanas. En este sentido, Nancy Calomarde (2017) en su artículo titulado Ficciones territoriales. Formas de un altas latinoamericano manifiesta lo siguiente:

Si revisamos dicho núcleo podemos advertir que la noción misma de literatura latinoamericana y las estrategias con las cuales se constituyó su canon hasta el siglo XX tuvo una potente referencia a la experiencia del territorio y al territorio como correlato de la identidad. Así, la idea               de una identidad latinoamericana se forja en la articulación de nociones claves: territorio, sujeto cultural y escritura. El sujeto cultural latinoamericano, heterogéneo inmigrante remite a una serie explicativa donde temporalidades, lenguas, imaginarios y discursividades convergen para dar  cuenta de lo latinoamericano.

Calomarde, 2017: 2.

A través de lo expresado por Calomarde se manifiesta que el territorio sí ocupa un lugar preponderante en la literatura latinoamericana con un sentido de identidad desde la cual surge la heterogeneidad propia de nuestra riqueza cultural. Sin embargo, la representación del territorio tiene una segunda lectura enfocada en los espacios que ocupa como lugares de acción con vivencias propias que forman e identifican a una región, comunidad o localidad, con lo cual adquieren un rol protagónico dentro de la nueva mirada que se debe dar a la literatura latinoamericana en donde no sólo es relevante el énfasis sociopolítico y cultural, sino que también una construcción medioambiental del territorio.

               Los conocimientos que hay sobre la literatura brasileña para nosotros son más bien desconocidos y, en este sentido, más allá de las lecturas que se pueda tener de escritores como Clarice Lispector, Rubem Fonseca o Jorge Amado, hay un extenso espacio por descubrir con escritores que hacen alusión a una mirada con elementos de la postmodernidad, pero también con un enfoque centrado en las problemáticas ambientales. Así, en la obra Tortuoso Arado (2019) del escritor Itamar Vieira Junior hay una representación de la esclavitud que existió en nuestro continente y que no fue ajena a nuestro país, pero de la cual la historia oficial suele no tomar en consideración. La novela está centrada en el norte de Brasil, un territorio que comprende como un eje articulador la ciudad de Bahía, un lugar de mestizaje, de sufrimiento, de apropiación del territorio, de dominación y de opresión. Bajo este contexto, la simbiosis del medio ambiente está enfocada en cómo retratar la cruda realidad presente en la marginalidad del norte de Brasil sumergiéndola y empapándola de los circuitos ambientales que sirven de lugar de encuentro y de acción a lo largo del relato tal como se refleja en las primeras páginas de la novela al mencionar la muerte de la vieja Donana:

Fue así que llegué al borde del río Utinga, en la parte plana que servía de paso del zarzal en el camino de los sembradores, y encontré a Donana volteada como un animal en el agua, a la orilla del río. Su pelo blanco parecía una esponja que reflejaba la luz del sol en el espejo que se formaba en el agua.

Vieira Junior, 2019: 35.

Aunque la novela de Vieira Junior publicada el año 2019 no está centrada en la época actual deja de manifiesto la relevancia de los espacios ambientales del norte de Brasil como una problemática a seguir y que a la fecha de publicación del texto ya existía una crisis ecológica en el sector debido a la gran cantidad de monocultivos existentes en la zona que ha significado una disminución progresiva y preocupante del caudal del río afectando a las comunidades ribereñas como se explica en el reportaje Famílias ribeirinhas do Rio Utinga (BA) sofrem com a falta de água e pedem socorro (2018) publicado por Comissão Pastoral da Terra (CPT) – Secretaria Nacional, donde se menciona que: «A grande concentração de monoculturas nos municípios de Utinga e Wagner, na Bahia, tem diminuído a vazão da água do Rio Utinga e tem causado a falta de água nas comunidades ribeirinhas. (La alta concentración de monocultivos en los municipios de Utinga y Wagner, Bahía, ha disminuido el flujo de agua del río Utinga y ha provocado la falta de agua en las comunidades ribereñas)».

He aquí entonces la simbiosis de la representación que está presente en el texto de Vieira Junior en donde, por un lado, nos muestran al río Utinga como un lugar de acción que desencadena una historia dentro del relato de Tortuoso Arado y, por otro lado, es a su vez, desde una segunda lectura, el río donde en un espacio territorial se está viviendo en la actualidad una crisis ecológica con lo cual el concepto de la representatividad ya no sólo se centra en la identidad territorial sino también en sus procesos ambientales dejando en evidencia que el bosque, el río, el valle o la montaña son espacios que hablan y transmiten conocimientos, experiencias e información tanto del pasado o de la actualidad y que, en algunas circunstancias, están originando crisis desde sus territorios tal como ocurre en la novela Tortuoso Arado donde el río Utinga es epicentro del ir y devenir de los protagonistas.

Otro ejemplo presente en la novela sobre la simbiosis entre el territorio que se ocupa para la construcción del relato y el territorio medioambiental que es eje de una mirada actual se encuentra al referirse a la sequía ocurrida en aquel lugar en la década del treinta:

Fueron tiempos difíciles. Mi papá se refería a ese periodo como la peor sequía desde 1932. Aquel fue también el último año en el que vi un sembrado extensivo de arroz en esas tierras. Tributario del agua, el arroz fue el primero que se arruinó con la sequía. Luego le siguieron la caña de azúcar, el frijol, los ombúes, los pies de tomate, la candia y la calabaza. Teníamos una reserva de granos en la casa y en el galpón de la hacienda. Con la sequía llegó la aprehensión de que nos echaran por falta de trabajo. y luego vino el miedo más inmediato del hambre. Los granos comenzaban a escasear, el frijol se acabó antes que el arroz del cual quedaba ya muy poco.

Vieira Junior, 2019: 83-84.

Lo que manifiesta Vieira Junior en este pasaje de Tortuoso Arado es uno de los episodios más lamentables y desconocidos que ha vivido Brasil y que tiene relación con la creación de siete campos de concentración en tiempos de sequía como lo relata la historiadora Kenia Sousa Ríos en el libro Aislamiento y poder: Fortaleza y los campos de concentración en la sequía de 1932: «Los que llegaban ahí ya no podían salir. Sólo tenían permiso para desplazarse cuando eran convocados para trabajar en la construcción de calles o embalses u obras de mejoramiento urbano en Fortaleza, o cuando eran transferidos a otro campo».

En la actualidad, el norte de Brasil sufre por prolongadas sequías y períodos inusuales de inundaciones, con lo cual lo planteado a través de ficcionalidad en la novela de Vieira Junior parece tener eco en lo que está sucediendo hoy en nuestro continente y, una vez más, literatura y realidad se encuentran en la representación para retratar a la identidad latinoamericana desde los espacios medioambientales como un eje prioritario de su praxis.

De la misma manera, Adianys González Herrera en su artículo “Torto Arado: la tierra como fundamento de la (re)construcción de una identidad étnica – entre la esclavización y la resistencia (2021) publicado en la Revista Tabuleiro de Letras, v15 al referirse a los espacios que ocupa la novela sostiene que: «Torto Arado revela que la desigualdad comienza en el tipo de vínculo que se establece con la tierra. Es una novela que denuncia la continuidad del sistema de esclavización y la resistencia de estas minorías». Así, la tierra es un espacio de resistencia en la novela y una analogía de lo que está ocurriendo en la actualidad en el Norte de Brasil como en muchos otros sectores en donde las comunidades han comenzado a ocupar, resistir y defender sus territorios como un síntoma propio de una nueva mirada de identidad latinoamericana.

Lo planteado hasta ahora se nutre a partir de lo expuesto por Giorgio Agamben en su ensayo ¿Qué es lo contemporáneo? (2006) al referirse al rol que cumple la literatura en la actualidad para entender el presente desde el devenir del pasado o proyección del futuro. El autor pone énfasis en la vinculación del concepto de ser contemporáneo entendiéndolo como algo atemporal y que episodios manifestados años atrás pueden tener un eje reproductor en la actualidad pues el presente es una vivencia construida a partir de las diversas miradas:

Los historiadores de la literatura y del arte saben que entre lo arcaico y lo moderno hay una cita secreta, y no sólo porque, justamente, las formas más arcaicas parecen ejercer sobre el presente una fascinación particular, sino más bien porque la llave de lo moderno está escondida en lo inmemorial y en lo prehistórico. Así el mundo antiguo, al llegar a su fin, se vuelve, para reencontrarse, con sus inicios; la vanguardia, que se perdió en el tiempo, persigue lo primitivo y lo arcaico. Es en este sentido que se puede decir que la vía de entrada al presente tiene necesariamente la forma de una arqueología. Que, sin embargo, no retrocede a un pasado remoto, sino a lo que en el presente no podemos vivir de ninguna manera, y al permanecer sin vivir, es incesantemente absorbido, hacia el origen, sin que se pueda alcanzar jamás. Dado que el   presente no es otra cosa más que lo no-vivido de todo lo vivido y lo que impide el acceso al   presente es justamente la masa de lo que, por alguna razón (su carácter traumático, su demasiada cercanía), no logramos vivir en él. El cuidado puesto a esto no-vivido es la vida del contemporáneo. Y ser contemporáneos significa, en este sentido, regresar a un presente en el que nunca hemos estado.

Agamben, 2006: 4.

Lo articulado por el autor es de suma relevancia ya que la construcción de un territorio que conlleve una representación de una identidad debe estar enfocado además desde la deconstrucción de sus partes y entre ellas el ámbito medioambiental de por sí es un eje transversal dentro de la literatura latinoamericana contemporánea. El énfasis en la construcción del presente, los sentidos de identidad que traslucen en la literatura latinoamericana tienen un foco principal en el territorio que se ocupa, el cual muchas veces es un espacio de resistencia como es el caso de Tortuoso Arado de Itamar Vieira Junior o como un lugar silente, salvaje e inhóspito cómo se plantea en la obra de ciencia ficción Cárcel de árboles de Rodrigo Rey Rosa.

La literatura y la cotidianeidad conviven con el territorio que sirve de espacios abiertos o cerrados de construcción de historias, pero también de ejecución de ideas, proyectos y resistencias que traspasan lo literario para vincularlo con las comunidades. Por su parte, en el texto Cárcel de árboles (1991) el territorio adquiere otra connotación pues no solamente es un lugar de resistencia, sino también de sobrevivencia ante la cruda realidad que se manifiesta en las páginas expuestas por el escritor. Es un relato analógico de las diversas dictaduras que ocurrieron a lo largo de Latinoamérica durante la década de los 70 enfocado, en esta ocasión, en vivenciar la experimentación que realizaban los científicos con los seres humanos, eliminando sus recuerdos, coartándoles el idioma para que pronunciaran solo una letra a través de un espacio en común como lo es la selva centroamericana representando a un centro de tortura y mutilación para quebrar la voluntad del ser humano. Lo que plantea Rey Rosa se asemeja a la concepción del siglo XIX que existía sobre los espacios territoriales expuestas por Domingo Sarmiento en su libro Facundo (1845) al manifestar la dualidad de la civilización versus la barbarie en donde el progreso era sinónimo de un ser civilizado mientras que la ocupación del territorio no conquistado en resistencia y bajo el yugo de no aceptar el progreso era manifestación de una barbarie o salvajismo. En este sentido, Cárcel de Árboles fluye dentro del ámbito de lo barbárico con elementos de suspenso y ciencia ficción comparando episodios del pasado ocurridos en países centroamericanos y sudamericanos con las experimentaciones sufridas por los detenidos en dictaduras:

Anoche, después de conversar un rato con Yu —es tan poco lo que podemos expresar con nuestra pobre lengua—, bajé con temor hasta el arroyo. Bebí hasta saciarme. Estaba lavándome el cuerpo cuando oí un ladrido. Me tendí de espaldas en el lecho de guijas, dejando fuera del agua la boca y la nariz. El ladrido, como siempre, llamó otros, que se acercaron. Oí la voz de un guardia. Poco después hubo silencio.

Rey Rosa, 1991, 96.

Queda en evidencia como la selva aprisiona a los protagonistas sin darles descanso.  No es un lugar de placer, ni siquiera de resistencia, sino que son territorios en donde la belleza del paisaje es inhibida por la tortura, el dolor y el sufrimiento con lo cual el arroyo, por ejemplo, es un peligro extremo para los personajes quienes ante una necesidad de saciar su sed, temen bajar al arroyo pues el ladrido que escuchen en la oscuridad es sinónimo de opresión y castigo.

En este texto la representación del territorio deriva de los centros de tortura existentes a lo largo del continente americano y la simbiosis medioambiental que se manifiesta es subyugada ante esta nueva concepción de la realidad producto de las experimentaciones que sufren los protagonistas. No hay espacios de tranquilidad para contemplar la selva, ya que tanto la flora como la fauna se presentan como guardianes carcelarios y, desde esa vertiente, la selva por mucho que sea un espacio abierto se configura como un territorio cerrado y claustrofóbico para los personajes.

Lo mencionado anteriormente sobre civilización y barbarie queda con mayor énfasis en el epílogo del texto de Rey Rosa cuando los científicos deben abortar misión,  huir del territorio y destruir toda evidencia de los experimentos que han estado realizando en la selva centroamericana:

“El último mensaje del consejero decía: Investigación inminente. Destruir pruebas y abandonar. La doctora cerró el portafolio y salió del cuarto del ordenador. «Van a destruir también la casa», pensó. Se detuvo frente a la jaula del loro. El loro mordía los alambres. El tiempo y la  educación, pensaba la doctora, deberían sustituir al láser y al bisturí. Miró su reloj. Descolgó la jaula y salió de su casa. Anduvo lentamente por la gramilla, se detuvo. El helicóptero, que volaba muy alto, descendía. Bruscamente la doctora se sintió transportada a una ciudad fría, limpia, gris. Esa clase de ciudad, después de todo, era el sitio soñado para su invención —y no una cárcel privada y clandestina en la selva tropical. En algún lugar de esta ciudad, en su verdadero centro, podría encontrarse el edificio, semiesférico o hexagonal. Allí dentro estaban las pequeñas celdas y dentro de las celdas —si era el amanecer— hombres innumerables cantaban un himno religioso.

Rey Rosa, 1991, 106.

De esta manera, la selva es un lugar inhóspito en donde parece que la naturaleza está viva y esa esencia es la que perduró durante la estancia de los científicos en ese centro de tortura y es la que va a perdurar cuando se vayan y el centro se reduzca a cenizas.

De un modo complementario lo explica el escritor chileno Daniel Rojas Pachas en su artículo Cárcel de árboles: la búsqueda intópica a través de la escritura frente a la distopía y control quirúrgico (2019) publicado en Taller de Letras, v.64 al referirse a lo expuesto por la mirada de la doctora al emigrar de la selva bajo el siguiente paradigma:

La utopía de progreso que moviliza a la doctora entraña las posibilidades deshumanizantes, el derrotero hacia el lugar no deseado y será un motor para transformar de manera violenta el mundo. En el epílogo, la ciudad vuelve a aparecer en sus anhelos, mientras desde un helicóptero la Doctora vislumbra el fin de la materialización de su sueño. La casa que el consejero le entregó arde para imposibilitar cualquier investigación que arroje culpables, pero el sueño reflota como una amenaza latente, y tendrá su resurrección, pues el progreso encuentra su camino.

Rojas, 2019, 204.

Expone que la selva, con todo su aparataje, no ha podido destruir al ser humano quien ha sobrevivido a la experimentación a pesar de la pérdida del lenguaje o de los recuerdos. La vorágine se mantiene en el salvajismo que se traslada al ámbito de la ciudad en donde lo barbárico es el comportamiento de los médicos en la constante búsqueda del control y sometimiento de la otredad en función del progreso científico.

Para finalizar, la representación del territorio se puede evidenciar de manera explícita o implícita en un texto. Lo que es una certeza es el hecho de que su concepción está muy presente a lo largo de la historia de la literatura latinoamericana, ya sea a nivel ensayístico, narrativo, lírico e incluso dramático. Es un eje central ver a lo literario como una analogía de la comunidad o de las localidades. Sin embargo, tanto en las lecturas de Tortuoso Arado de Itamar Vieira Junior o la novela breve de ciencia ficción Cárcel de árboles de Rodrigo Rey Rosa, nos muestran a través de la resistencia y sobrevivencia como el elemento medioambiental es un motor de la literatura latinoamericana pues tiene un vínculo directo con hechos del pasado, la construcción del presente o la proyección del futuro bajo el prisma de la contemporaneidad expuesto por Agamben quien establece que el presente es una realidad que todavía no se ha experimentado. La mirada medioambiental es también una representación de la identidad latinoamericana que, en algunas circunstancias, se genera de manera simbiótica al metarelato que se está estableciendo, como es la resistencia y la esclavitud en los campos de arroz en la obra de Vieira Junior o la experimentación presente en estados de dictaduras expuestos en la obra de ciencia ficción de Rey Rosa. Por lo tanto, el río Utinga y la selva centroamericana son espacios vivos en donde transitan las historias ficticias como lugares vivenciales para las comunidades circunscritas a su territorio.

Referencias

Libros:

Rey Rosa, R. (1991): Cárcel de árboles. Antología 1986 Cuentos Completos, Editorial Alfaguara. (versión pdf).

Sarmiento, D. (2018): Biblioteca del Congreso de la Nación. Argentina (versión pdf).

Vieira Junior, I. (2019): Tortuoso Arado. Tusquets Editores, Colombia (versión pdf).

Artículos:

Agamben, G. (2006): ¿Qué es lo contemporáneo? curso de Filosofía Teorética que se llevó a cabo en la Facultad de Artes y Diseño de Venecia.

Calomarde, N. (2017): Ficciones territoriales. Formas de un altas latinoamericano. Recial, año VIII, N°12, Córdoba, Argentina.

González, A. (2021): Torto Arado: la tierra como fundamento de la (re)construcción de una identidad étnica – entre la esclavización y la resistencia. Revista Tabuleiro de Letras, v. 15, n. 01, p. 245-249.

Rojas Pachas, D. (2019): Cárcel de árboles: la búsqueda intópica a través de la escritura frente a la distopía y control quirúrgico. Taller de Letras N° 64: 199-217, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Prensa escrita:

Comissão Pastoral da Terra (CPT) – Secretaria Nacional (2018): Famílias ribeirinhas do Rio Utinga (BA) sofrem com a falta de água e pedem socorro. (Versión en línea).

Diario El Comercio (2017): Brasil: «Campos de concentración», una historia para el olvido. (Versión en línea).

Equipo Cronn

Publicado por ALCIFF

Asociación de Literatura de Ciencia Ficción y Fantástica Chilena. Fundada el año 2017.

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