Cajón Desastre: Benjamín Tallman, el profeta del mundo de hoy

I. Introducción.

Que duda cabe que para quien ha dedicado décadas a investigar sobre la vida y obra de los escritores de Ciencia Ficción y Fantasía chilenos y, en especial los precursores que desarrollaron su fantástica creatividad intelectual en el siglo XIX, una de las frustraciones que lo mantienen siempre en ascuas es no saber cuál fue el aspecto real de estos insignes ciudadanos, salvo contadísimas excepciones, como la de Juan Egaña (1), José Victorino Lastarrias (2) y Luis Orrego Luco (3), quienes fueron destacados personajes en la política y la literatura de su tiempo, sus imágenes, no solo fueron expuestas muchas veces en las páginas de los libros que publicaron o en artículos de que se editaban en diarios y revistas de su época. Por esta razón fue impactante cuando, al pasar las hojas de la revista El Ring (4), del 2 de enero de 1917, ver la fotografía de una persona de circunspecta actitud. Era el señor Benjamín Tallman, como se reconoce al pie de la imagen. El autor, ni más ni menos, de una de las primeras obras fantásticas, escrita en Chile en el año 1872, en donde se relata con pródiga imaginación la vida del “gran Valparaíso” y parte de Chile en 100 años al futuro, exactamente en el año “de 1975”.

A diferencia de los escritores Egaña, Lastarrias, Miralles y Orrego Luco, de quienes hay varias fuentes de información que permiten estar al tanto de sus vidas y su obra literaria, poco o casi nada se había logrado documentar sobre la vida de Benjamín Tallman.

Hasta hoy solo teníamos como principal fuente las deducciones obtenidas de la lectura del prefacio de su obra: “¡UNA VISION DEL PORVENIR! o EL ESPEJO DEL MUNDO en el año 1975” (5), donde se nos induce a discurrir que Tallman fue un ciudadano inglés que se avecindó en nuestro primer puerto, al igual que muchos otros súbditos de la Reina Victoria. Estos participaron activamente en la vida comercial, industrial y social de Valparaíso, puerto principal del Pacifico, desde la mitad del siglo XIX en adelante. Refuerza esta apreciación lo que el mismo autor señala en el prefacio:

El prefacio de un libro tiene algo de semejante a la imájen (6) que a menudo adorna la proa de un buque, i que para muchos es un apéndice indispensable. Por mi parte, yo deseo también que este pequeño folleto se presente al público en un garbo decente, i voy a decir dos palabras.

Primero, debo confesar con toda franqueza que no hai en sus páginas pretensiones literarias alguna, aunque el lector puede encontrar en ella el jérmen de muchas ideas que pueden dar su fruto en el porvenir, en provecho de la humanidad. Tal es, al menos, mi más vivo deseo.

Segundo i último, tengo que rendir aquí mis agradecimientos públicos a una persona que me ha ayudado a presentar en talante español este trabajo, i sin cuya cooperación i generosidad no me habría sido posible quizá darla a luz. Aludo a don Pedro P. Ortiz, a quien dedico, como único tributo, la presente edición del ESPEJO DEL MUNDO.

Es interesante destacar lo que se señala en la primera página, “Prefacio de la Edición Española”, dando a entender que el mismo texto habría sido editado en inglés, hecho que nunca he podido confirmar ni menos documentar.

Benjamín Tallman fue uno de los 1.785 ingleses que fueron empadronados en el censo que en Chile se realizó en el año 1875, validando con este hecho una situación que se daba desde el inicio de la República, cuando insignes marinos ingleses y militares como: Thomas Alexander Cochrane y Richard L. Vowell, empresarios como Anthony Gibbs, Williamson Balfour y Duncan Fox, desarrollaron sus actividades profesionales en la ciudad mas importante de Chile en esos tiempos, el puerto de Valparaíso. Otra realidad que se puede deducir de la lectura de su libro, es que Tallman debe haber sido un técnico metalúrgico u otro profesional de alta calificación. Llegó a Valparaíso trasladado por algunas de las múltiples empresas que se fundaron en la región, durante la segunda mitad del siglo XIX. Factorías que fabricaban rieles, carros y locomotoras para la futura red de ferrocarriles, equipamiento que se demandó en gran volumen para la instalación de la red del Ferrocarril del Estado; primero, desde Valparaíso a Santiago, y luego por el resto del país para la explotación minera especialmente. Empresas como Schill, Seebohm & Co Ltd, cuya casa matriz estaba en Manchester, y que traían desde Inglaterra los profesionales, debido a que en Chile eran muy difíciles de conseguir. Profesionales como los que trabajaban en las maestranzas y fundiciones que proveían las piezas y partes para la fabricación de coches para ferrocarriles e implementos para la minería del salitre. Benjamín Tallman, a lo largo del relato describe un sin número de equipos producto de una desarrollada metalurgia y mecánica, como motores de agua, ametralladoras que funcionaban con aire comprimido, munición de guerra, resortes de aire para ser usados como amortiguadores y, por supuesto, un ferrocarril y un gran canal que de cordillera al mar permite transportar mercadería, regar los campos y generar energía. Creemos que todas estas ideas las concibió durante sus trabajos como profesional de la empresa metalúrgica y que luego volcó en su breve escrito, convencido que lo que imaginaba sería el futuro de Valparaíso y del país.

Evidentemente, lo referido por Tallman es novedoso hasta en los tiempos actuales; en el Valparaíso de 1875 debe haber sido un texto de ideas impactantes. Al leerlo comprobamos que su contenido, sin duda, se enmarca en temáticas clásicas de la ciencia-ficción como análisis de situaciones en el futuro, propuestas tecnológicas que para su época eran un avance. Además las plantea dentro de aventuras donde se utilizan el “Transporte Aéreo”, tema que también, otro adelantado a su tiempo, el Ing. Francisco Miralles (7), utilizó en sus novelas y lo deja como un desafío para las nuevas generaciones, tal como lo describe en un artículo en El Ferrocarril, del 29 de noviembre de 1889.

II. Los nuevos datos.

La revista El Ring señala al pie la foto de Benjamín Tallman:

El Sr. Tallman es el mejor fomentador de deportes físicos en Santiago y bajo su benéfica ayuda han surgido numerosas instituciones esportivas.

Entre otros muchos títulos que le han dicernido con justicia, es Presidente Honorario de la Asociación Comercial de Foot Ball. Presidente Honorario de “Union Chilena Intimidad F.C. Presidente Honorario del Club Atlético Royal. Presidente Honorario del Carpentier Boxing Club. Vicepresidente Honorario de la Liga Pedestre de Santiago, Director Honorario de la Sociedad Igualdad y Trabajo, Director de la Federación de Box de Chile, de la Brigada de Boy Scouts “Alcibíades, y Presidente de los Recreos Infantiles del Cerro Santa Lucía. Es socio de la Sociedad de Fomento Fabril, de la Unión Comercial, de la Sociedad Artesanos La Unión y de la Liga contra la Tuberculosis.

Como otro dato conocido sobre el Tallman, debemos hacer referencia a una narración que se hace de él en “Historia del Boxeo en Chile, sus orígenes”, donde detalladamente se demuestra que su historia comienza en 1896, en el Círculo Coronel Urriola, centro social y deportivo de Valparaíso, donde noche a noche se intercambiaban golpes entre quienes llegaban al lugar, transformándose muchas veces en verdaderas batallas campales.

En forma paralela y casi semi clandestina, se desarrollaban peleas en los muelles donde los contrincantes eran los marinos de los buques ingleses anclados en la rada porteña, quienes en algo respetaban las reglas del Marqués de Queensberry, validadas en 1867 y que son las que rigen el boxeo actual. Ya en los años 1890s y posteriores, este deporte se hace más popular, siendo, junto con las carreras de caballos, las principales entretenciones de los ingleses residentes en Valparaíso. Crónicas de la época señalan:

El progreso pugilístico de principios de siglo XX también se debió al apoyo de benefactores de alta posición social, además de profesores y empresarios del ring y otros aficionados que ayudaron a la difusión y organización del boxeo. Nombres como Felipe Zúñiga y Benjamín Tallman fueron importantes en este sentido.

Otra actividad, más tranquila que el boxeo, fue la que desarrolló Tallman como empresario al crear la firma “La Intimidad”, Gran Fabrica de Cigarros, Cigarrillos y Empaquetaduras de Tabaco.

III. Ideas finales.

Benjamín Tallman fue un ciudadano que participó con gran compromiso en la sociedad en la que vivió, pero este compromiso no solo se limitó a desarrollar actividades relacionadas con sus emprendimientos laborales, sino que estimuló otras actividades las que, como el deporte, permiten lograr mejores personas individual y colectivamente, y como consecuencia de ello una sociedad más responsable, solidaria y fraternal. También dejó un mensaje para el futuro en “¡UNA VISION DEL PORVENIR! o EL ESPEJO DEL MUNDO en el año 1975” donde en la tapa del folleto señala:

Obra que contiene un misto de ciencia i novela, i con la que el autor se propone recrear a toda clase de lectores, tanto niños como jóvenes i otras edades interesando su inteligencia en el progreso i adelanto moral i material del mundo.

Roberto Pliscoff, 2020. 

Roberto Pliscoff Vásquez nace en Talca, en junio de 1944, es casado y tiene dos hijos, un nieto y una nieta. Por la profesión y actividades de sus padres desde niño estuvo rodeado de un ambiente en donde la cultura. Revistas chilenas como El Peneca y El Okey, además de cómics mexicanos, le permitieron conocer las primeras historias gráficas de CF. En la estación de trenes de Chillan en el invierno de 1957, ve un pequeño libro con una atractiva portada: El camino sin fin, de Clark Carrados (Colección Espacio, editorial Toray, 1956), y la pasión por la CF se desató. Con los años, las inquietudes intelectuales se complejizan, los autores consagrados como Ray BradburyIsaac AsimovMichael MoorcockBrian Aldiss, y Robert Silverberg, fueron planteando el futuro de la humanidad en distintos modelos de sociedad, logrando con ello respuestas no solo para el ser humano, sino cómo serían las sociedades que se establecerían. Pero no solo la lectura fue el atractivo para conocer el mundo de la CF, sino el atesoramiento de las obras que se publicaban sobre el tema en idioma español, llegando a tener hoy una biblioteca de más de 2.000 textos sobre el tema, donde se destacan las más de 200 obras de escritores chilenos, donde la primera es del año 1826, y muchos de estos textos son ejemplares únicos.

1 Autor de la obra “Ocios filosóficos y Poéticos en la Quinta de las Delicias”. Londres 1829.
2 Autor del libro “Don Guillermo”. Santiago,1860
3 Autor del cuento “Historia Inverosímil”; parte de la antología que con el título PAGINAS AMERICANAS público en Madrid en 1892
4 El Ring. Revista semanal de Box y otros Deportes. Editor Propietario José Risopatron Lira. Santiago. 1917
5 Esta breve novela fue editada en la Imprenta Nacional, calle de La Moneda, N° 46, Santiago, en 1875.
6 Todas las transcripciones del texto original mantienen su ortografía, para mayor rigurosidad de la referencia.
7 Ver su obra “Desde Júpiter. Curioso viaje de un santiaguino magnetizado”. Santiago, 1886.

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