La Tierra, el Botín Cósmico.

Por Alejandro De Luca

Es fascinante especular sobre las razones por las cuales seres avanzados de otros mundos podrían fijar su interés en nuestro planeta, la Tierra.  El ¿Qué pasaría si?, es un placer culpable que tenemos muchos escritores de ciencia ficción.

Es frecuente que cuando hablamos de civilizaciones extraterrestres, proyectamos nuestras propias motivaciones humanas sobre ellas: la búsqueda de recursos, la expansión territorial, el simple afán de conquista u obtener riquezas. Sin embargo, una mirada más profunda nos obliga a considerar que una especie avanzada podría operar bajo paradigmas completamente diferentes, aunque no necesariamente menos amenazantes. Si el agua, el oxígeno y los minerales abundan en el cosmos, ¿por qué entonces querrían venir aquí? Quizás la respuesta no radique en los elementos individuales que componen nuestro planeta, sino en la compleja interacción entre ellos que dio lugar a algo único como es nuestro mundo: un ecosistema vivo, dinámico y en continuo cambio.

La Tierra es mucho más que un repositorio de recursos elementales. Por ejemplo, el agua en estado líquido puede encontrarse en lunas heladas como Europa o Encélado, y el oxígeno no es exclusivo de nuestro planeta, ya que puede encontrarse como parte de compuestos en múltiples cuerpos celestes. Los minerales, por su parte, están dispersos por el universo en asteroides, planetas y lunas. Un caso emblemático en el asteroide Psyche-16, rico en metales como Níquel, Hierro y Oro y que se encuentra avaluado en trillones de dólares. Pero lo que hace única a la Tierra es su biosfera, una red interconectada de vida que se ha desarrollado por miles de millones de años para alcanzar un equilibrio. Este ecosistema, que incluye: selvas tropicales, áridos desiertos, océanos profundos, tundras heladas entre muchas otras. Puede ser que sean los elementos que atraigan a una civilización extraterrestre. Ellos no vendrían simplemente por lo que la Tierra tiene, sino por lo que la Tierra es.

Imaginen a una especie avanzada, que enfrenta la pérdida de su mundo, podría buscar en la Tierra una biosfera para restaurar o replicar el dañado en su ecosistema. De esta forma, la Tierra no sería un lugar de explotación, sino un laboratorio viviente, un arca biológica que puede tener los secretos que ellos ya no poseen. La visita a nuestro mundo no sería entonces un acto de curiosidad inocente, sino una misión desesperada. Entonces, su interés pasaría de ser científico a la última esperanza de supervivencia.

Pero aquí entra en juego una idea inquietante: ¿qué pasaría si? se daban cuenta de que es más fácil apropiarse de este mundo que intentar recuperar el de ellos. Una civilización extraterrestre podría llegar a la conclusión de que la Tierra es el único lugar en el cosmos donde pueden encontrar un ecosistema funcional que se asemeje al suyo, entonces… ¿por qué no invadirla? No debemos viajar mucho para saber que esta es una opción viable cuando la especie invasora tiene más tecnología que la local. Nuestra historia está repleta de ejemplos de sociedades que conquistaron a otras en su búsqueda de sus recursos o territorio. Aunque podríamos creer que una especie con tecnología tan avanzada como para viajar por el espacio habría superado la mezquina necesidad de conquista, lo cierto es que no hay garantía de que su moralidad coincida con la nuestra. Podrían vernos como una molestia, un daño aceptable en su lucha por supervivencia. La pregunta que me hago es: si los humanos estuviéramos en tal predicamento, ¿haríamos lo mismo?

Una invasión, en este contexto, no sería motivada por la codicia, sino por la necesidad. Sería quirúrgica, quizás una en la que los humanos no fueran exterminados inmediatamente, pero sí desplazados, sometidos o utilizados como parte del ecosistema que buscan preservar. Podríamos ser vistos como una especie más dentro de la vasta red de vida terrestre, una que, de ser necesario, podría ser controlada o incluso eliminada si representar una amenaza para el balance ecológico que ellos intentaran recrear. Desde su perspectiva, nuestras ciudades, industrias y actividades destructivas podrían ser vistas como un cáncer que deben extirpar para salvar el planeta que ahora necesitan.

Por supuesto, esto presenta un problema ético interesante: ¿tendrían ellos más derecho que nosotros sobre la Tierra? Si su propia existencia dependiera de la biosfera terrestre, ¿podrían justificar moralmente sus acciones? Existe alguna justificación moral para la invasión de España, Inglaterra, Portugal y tantos otros a América y por consiguiente la destrucción de los pueblos que aquí existían. Desde un punto de vista alienígena, podríamos ser considerados protectores incompetentes de un tesoro invaluable, y que lejos de proteger nuestro planeta, lo estamos llevando al borde de la destrucción.

Otra posibilidad fascinante es que si estos seres vinieran a estudiar la diversidad biológica de la Tierra como un fin en sí mismo. Estos científicos cósmicos tendrían como misión catalogar y comprender la vida en todas sus formas. Si bien esta posibilidad suena menos amenazante, tiene sus riesgos. Nuestra historia está repleta de ejemplos de exploradores que llegaron a tierras nuevas con intenciones nobles y que, sin embargo, trajeron consigo devastación, ya sea intencional o no. Las enfermedades, la introducción de especies invasoras o la simple alteración de un ecosistema pueden tener consecuencias catastróficas. Solo basta pensar en el daño que han producido los conejos en Australia, la carpa asiática en los Estados Unidos o los castores y jabalíes en el sur de Chile. Una visita extraterrestre podría tener efectos similares, alterando el delicado equilibrio de la vida terrestre de formas que ni siquiera ellos podrían prever. Sus patógenos, a los cuales nunca nos hemos visto enfrentados, pueden arrasar con especies completas, incluyendo la nuestra. Ahora bien, el riesgo de los patógenos funciona para ambos lados. Si no me creen, lean la guerra de los mundos de H.G. Wells. Me divierte mucho ver películas donde humanos u otros seres viajan a mundos distantes y tras verificar si hay oxígeno se sacan los cascos. El oxígeno es solo una de un millar de variables que deben verificar antes de que cualquiera se enfrente a un ecosistema diferente al de la Tierra.

Por último, debemos considerar una posibilidad más oscura: que la Tierra no sea vista como un recurso que debe ser preservado, sino como un terreno que debe ser explotado y luego abandonado. Aunque el agua, el oxígeno y los minerales pueden estar disponibles en otros lugares del cosmos y en mayor cantidad, la Tierra ofrece algo que es difícil de encontrar en el espacio: accesibilidad. Nuestro planeta es un oasis: está en una región del espacio relativamente tranquila, cuenta con una gravedad moderada, tiene temperaturas habitables y posee una atmósfera protectora. Una civilización avanzada podría encontrar en la Tierra como un lugar perfecto para establecer una base minera de bajo costo desde donde extraer lo que necesitan antes de continuar su viaje. En este escenario, nosotros seríamos meros espectadores, o tal vez víctimas, de procesos mineros a gran escala.

Por supuesto, está la pregunta: ¿qué podríamos hacer ante una invasión? ¿Los aceptaríamos como inmigrantes de un mundo perdido o pelearíamos con ellos por el territorio? Veo poco probable que los aceptemos de buenas a primeras, es más razonable suponer que lucharíamos con todo lo que tenemos, incluyendo el armamento nuclear que las grandes potencias tienen. Pero al final del día para traspasar las distancias estelares, se necesita algo más que una nave rápida. Si esta supuesta nave viaja cerca de la velocidad de la luz, implica que cada objeto que la toque, incluyendo átomos y moléculas lo hará a esa velocidad, por tanto deberán tener escudos lo suficientemente fuertes para no ser destruidos. ¿Qué podría hacer la más poderosa de nuestras armas actuales contra ese tipo de escudos? Y qué clase de armas tendrá una civilización 500, 1.000 o 10.000 años más avanzada. Al final, cuando la humanidad estuviera acorralada diría «la Tierra es nuestra o de nadie». No importando el caso, la llegada de seres de otros mundos sería un evento que redefiniría la comprensión de nuestro lugar en el universo. Si bien la posibilidad de una invasión es aterradora, el cómo tratamos a nuestro mundo también lo es. Si somos incapaces de proteger y preservar la riqueza biológica y ecológica de la Tierra, ¿con qué autoridad podríamos reclamar su defensa frente a visitantes de otros mundos? Quizás, al imaginar estas posibles historias, nos demos cuenta lo valiosa que es la Tierra y lo descuidada que la tenemos.

Equipo Cronn

Publicado por ALCIFF

Asociación de Literatura de Ciencia Ficción y Fantástica Chilena (ALCIFF), una organización comunitaria sin ánimo de lucro dedicada a la promoción y desarrollo de la ciencia ficción en particular y la literatura fantástica chilena en general. ALCIFF se desarrolla mediante los proyectos de sus integrantes nacionales e internacionales.

4 comentarios sobre “La Tierra, el Botín Cósmico.

  1. Está bueno el planteamiento, pero la pregunta está en cuanto su superioridad implique un deseo de ellos de ocupar nuestros recursos. Quizás, al viajar desde otros planetas, su deseo sea más de exploración que de búsqueda de fuentes de ocupación a la fuerza de un territorio.

    Los españoles, como se usa en el ejemplo, no fueron, al igual que los franceses, poseedores de un carácter epistémico que evidencie una posesión con derecho moral de nuestras tierras

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  2. Hola,

    Hay un texto en inglés incrustado:

    [A high-quality, surreal sci-fi illustration of an alien holding a laboratory flask containing the Earth, which is floating at the center of the flask. The alien has an elongated head, large black eyes, and slender hands with long fingers carefully grasping the flask. Inside the transparent glass flask, the Earth appears perfectly centered, glowing, and surrounded by swirling clouds and a miniature atmosphere. The planet is clearly floating in the middle of the flask, without touching the sides. The background is a futuristic laboratory with dim lighting, mysterious scientific equipment, and glowing screens displaying alien symbols. The scene conveys a sense of scientific observation and the fragile balance of our planet in the hands of an advanced extraterrestrial being.]

    La trama está bien, pero no es parte del texto. ??

    Saludos.

    Alejandro De Luca ________________________________

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