El legado de horror de Héctor Pinochet Ciudad, por Marcos Fabián Cortez

Héctor Pinochet Ciudad

Hace algunos días atrás llegó a mis manos un ejemplar de El legado del Monstruo, una antología de cuentos de terror inspirada en la novela de Mary Shelley, Frankenstein o El moderno Prometeo, a raíz del bicentenario de la publicación de este clásico del horror. Y aunque la literatura chilena del género se ha mantenido relativamente vigente, hoy tomó fuerza a raíz del cumpleaños del monstruo más famoso de la literatura y Jesús Diamantino se aprovechó de aquello para escoger a catorce autores y componer este selecto compendio, el cual por supuesto, recomiendo leer.

Y ¿por qué cito esto?, pues porque entre esos escritores se encuentra nada más y nada menos que mi mentor Diego Muñoz Valenzuela, responsable de que me haya insertado en el mundo literario fantástico nacional y quien fuera también gran amigo de uno de los exponentes del horror que a mi juicio, es de los más ricos en cuanto a la calidad de su narrativa. Me refiero al poco conocido Héctor Pinochet Ciudad, citado como un “digno exponente de la literatura gótica nacional”, rasgo que comparte con la inglesa Shelley. Héctor fue autor de una joya titulada: El Hipódromo de Alicante y otros cuentos fantásticos, obra reeditada por Simplemente Editores el año 2009.

Sobre la cual Diego se refirió diciendo:

Aquí entramos en el mundo de las sombras y los terrores nocturnos, en la pesadilla que anida detrás de una realidad precaria, en el misterio que la razón humana no puede explicar, sino apenas intuir.

Pero tendremos que retroceder en el tiempo hasta el viernes 23 de octubre de ese mismo año, oportunidad en la que me encontré con el legado de este magnífico autor nacional. Fui invitado por Diego para asistir al lanzamiento del compendio de cuentos en el Instituto Cultural Banco Estado. Gracias a una iniciativa de Simplemente Editores, a la familia de Héctor y algunos de sus amigos, entre los cuales se cuenta a Muñoz Valenzuela. Esta obra fue presentada en aquel entonces por los prosistas: José Miguel Varas, Virginia Vidal y Fernando Jerez. Este último, gran amigo de Héctor, lo homenajeó en más de una ocasión, dedicándole el cuento “A la maleta” con estas palabras:

Este cuento es para el escritor Héctor Pinochet Ciudad. En el cielo los debe tener a todos jugando póker y apostando a los caballos.

Ese mismo año, lo cita en su novela Nostalgias y Desdenes donde el personaje de nombre Martín, de oficio escritor, busca agasajar al autor Néstor Señoret, desconocido en su país que retorna del exilio y que no es otro que Héctor Pinochet.

Primero que todo, hay que aclarar que no existe parentesco alguno con el dictador que motivó su exilio a Europa, por el contrario, Héctor fue un activo defensor de los derechos humanos tanto en Chile como en Italia. Despejada esta duda debo señalar que quedé impresionado con la narrativa de este poco difundido autor nacional y por lo mismo, había sido un ignoto para mí hasta ese momento. La pulcritud de su prosa y la genialidad de sus historias lo sumen a uno en un clima depresivo, pleno de elementos que impresionan y nos atrapan en la bella descripción de los escenarios, los personajes y las circunstancias que nos hacen ignorar el desenlace y deleitarnos con la trama misma. Razón por la que Héctor llegó a ser considerado un “maestro de la tensión y la intensidad”.

Es un libro que consta de cinco cuentos:

El hipódromo de alicante
Hordaza, la aldea de los hombres impotentes
La casa de Abadatti
La última huida
Los dos círculos
Un día Pietro Tatarquino

De los cuales, para mi gusto, “El hipódromo de alicante“, “La casa de Abadatti” y “Un día Pietro Tatarquino” son los mejores de esta obra, sin que por ello los restantes no dejen de deleitar a un buen lector del género. En palabras de Virginia Vidal:

Durante su estadía en Boloña (Italia), creó el sólido conjunto de cuentos fantásticos para los cuales no encontramos parangón en nuestra literatura.

Tal como en otros autores, su narrativa tiene su génesis en las experiencias caóticas vividas en la realidad y Héctor no fue una excepción, su exilio en Italia, durante la dictadura militar, tuvo un impacto significativo en su obra al punto de tildarla el mismo como:”Cuentos nacidos en los vericuetos de la ansiedad y en el desconcierto del exilio”.

Esta obra nos transporta desde esa realidad vívida y a ratos cruda de algunos de sus personajes hasta sumergirnos en esos mundos envueltos en el misterio y el horror que engendran los más oscuros delirios del género humano. Donde los espectros asoman del más allá para desafiar a los mortales. Tal es el caso de “El Hipódromo de Alicante”, que desde sus primeras líneas despierta nuestra curiosidad con la llegada de ese desconocido, que hace su aparición en un bar trayendo consigo el misterio y también la desdicha, sumiéndonos en una atmósfera depresiva, angustiante y que a ratos bordea las fronteras del horror. El mundo de la hípica, llevado magistralmente por Héctor a un nivel único, símil a esas historias de la dimensión desconocida, donde ocurren cosas insólitas, perversas y donde los personajes se rinden a las tentaciones del dinero fácil, del mundo de las apuestas, para caer en lo más oscuro. Sacando a flote esas debilidades tan propias del género humano.

Al igual que lo hace Julio Cortázar, en algunos de sus cuentos, así también la ágil pluma de Héctor nos lleva a mundos alternativos o realidades paralelas con: “La Casa de Abadatti” y “Un día Pietro Tatarquino“. Este último describe la angustia de un hombre que al despertar aquella mañana en su departamento, se da cuenta de que está sólo en el mundo. El texto describe la incertidumbre que aflige a Pietro al recorrer las calles de Boloña buscando la verdad que es esquiva, antojadiza y él se esmera por tratar de comprender lo que ocurre a su alrededor. Quizás es una alegoría de lo que el mismo Héctor estaba viviendo allá, lejos de su patria.

En “La Casa de Abadatti” nos conduce a otra realidad, donde el sentimiento de lo fantástico se manifiesta poco a poco, como en todos sus cuentos. Héctor va dosificando en justa medida la intrusión del lector a esos mundos de pesadilla, de realidades difusas, exóticas y de seres peregrinos.

Algunos autores extranjeros no han dejado pasar la oportunidad para referirse a su obra, entre ellos, el escritor argentino César Aira, luego de leerlo, expresó:

Mis amigos chilenos son generosos y me tienen bien diagnosticado: en cada viaje alguien me tiene preparada alguna golosina explosiva, por ejemplo El Hipódromo de Alicante de Héctor Pinochet.

Para graficar todo lo anterior, quisiera compartir con ustedes las primeras líneas del “Hipódromo de Alicante“, que le da el título a este libro, sólo para que se empapen de la riquísima narrativa de Héctor.

Llegó un hombre aquella noche con luminarias en los ojos y en la mano un fardo de billetes anchos como una calle. Lo miraron de a poco. Como suele mirarse una desdicha, o una aparición funesta.

Volvieron a escrutarlo entre las sábanas del humo, y el caminaba hacia el mesón, y vacilaba, y era delgado y sufriente, de barba rala. Se afirmó en la barra y pidió una copa. Cuando se la sirvieron, ya no le interesaba, pues estaba embobado mirando hacia las mesas. Estuvo de a punto de acercarse acá, pero se detuvo indeciso. El mozo les dijo: “Aquí está su copa, señor”, y él se dio vuelta bruscamente y se la echó al coleto. Pagó con uno de esos enormes billetes y le hizo señas al mozo de que se quedara con el resto. El abrió los ojos y la boca y permaneció con el billete a media altura, pero el otro ya se encaminaba hacia la mesas.

Algo de la biografía de Héctor Pinochet

Nació en Santiago de Chile, en 1938. Excesivamente autocrítico, sólo en 1969 se permite publicar Poemas de Amor y, al año siguiente, Alrededor de todo, obra que obtiene en 1970 el Premio Gabriela Mistral (poesía), otorgado por la I. Municipalidad de Santiago. En 1986, publica El Hipódromo de Alicante y otros cuentos fantásticos, Ediciones Bogante, Madrid España. Dedicó gran parte de su tiempo en el destierro a trabajar por el retorno a la democracia a Chile. Acá publica La casa de Abadatti y otras ficciones. En Italia, su obra poética recibió varios premios. En cierta ocasión, declaró acerca de su narrativa: “Hay quienes, por etimología, la consideran Literatura del Horror, porque dicen que fantástico viene de fantasma, pero la verdad es que significa aquello que está hecho de fantasía”. Parte de su obra ha sido traducida al italiano, francés, alemán, griego, inglés y ruso. Falleció en 1998.

En mayo de 1994 se publicó un artículo sobre Héctor en el Foro comunal de Ñuñoa y que llevaba por título: “Después de 45 años, 45 minutos con Héctor Pinochet Ciudad”, donde se lo describía como: “Poeta, cuentista y novelista, vive y trabaja en Ñuñoa. Fabrica y vende pizzas”. Lo cual reflejaba la situación económica que vivió en aquellos añores posteriores a la dictadura y que a su retorno en 1987, a un país que, según sus propias palabras, “no me ofreció más que hambre, desolación y olvido”.

¿Por qué leer a Héctor Pinochet Ciudad?

Sin ánimo de recurrir a imposiciones de ningún tipo, solo puedo decir que su obra ha sido comparada con la de autores de la talla de Hernán del Solar o María Luisa Bombal, en lo que a literatura nacional se refiere, y como símil exponente de tendencias que transitan entre lo racional y lo oculto, el horror y lo fantástico, tal como lo hicieron la misma Mary Shelley, Bram Stoker, Edgar Allan Poe e, incluso, Howard Lovecraft. Por ello, un lector que se precie de ser un amante de aquellas historias que despiertan en nosotros esa sensación de angustia y pánico, no puede darse el lujo de no haber leído a este prolífico autor nacional y elevarlo al sitial que merece.

Marcos Fabián Cortez, 2019.

Marcos Fabián Cortez González (Santiago de Chile, 1965) Novelista y cuentista Es el mayor de tres hermanos y padre de tres hijas. De su progenitor heredó el apego por la narrativa de fantasía y ciencia ficción. Nació al mundo literario en el taller de cuento avanzado del escritor Diego Muñoz Valenzuela. Su ópera prima, Los Peregrinos, se enmarca en el género de la Ciencia Ficción, y fue lanzada durante la 32° Feria Internacional del Libro de Santiago, 2012. Posteriormente publica su segunda novela, Réquiem Para Tahinus, con la editorial Puerto de Escape. Es socio activo de la Corporación Letras de Chile y de la Corporación Tinta Negra. En tanto que en 2018 lanzó la tercera, El Portal de los Dioses, por Tríada Ediciones. Ha participado activamente en Ferias literarias y conversatorios sobre Fantasía y Ciencia Ficción.

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