Cajón Desastre: Maliseche – El despertar

¿Qué es el raypunk? Imaginen la película Solo, pero sin el sello Disney, y en su lugar a mucho sexo,  drogas y crimen. Al ser otro subgénero punk, lejos de la pulcritud e idealismo utópico de Star Trek, nos entrega una visión nihilista y negra de la realidad. Y la novela pionera de este subgénero de la ciencia ficción en Latinoamérica, es ni más ni menos que Maliseche, el despertar, de Jesús Todemun.

En la novela de Todemun, la galaxia está llena de corrupción y decadencia, y es gobernada por una corrupta Federación (nada que envidiar al ocaso de la República Galáctica de Star Wars), con toda la sangre, sudor y adrenalina del remake de Mad Max. Es un libro breve y fácil de leer, que ya cuenta con una segunda entrega publicada (Maliseche, El Renacer) y un tercer libro en proceso de creación.

Ya en El despertar, se nota que el autor se desempeñó como audiovisualista, pues casi todo el libro está estructurado en base a diálogos. Podría ser perfectamente una obra de teatro, con un ritmo fluido y dinámico. Cual capitán Kirk, Maliseche redacta su bitácora guiándose no por la “fecha estelar” del universo trekkie, sino por la aún más confusa escala de ciclos espaciales Panahon.

El libro se puede dividir en dos partes. En la primera, se nos presenta al protagonista, el capitán Maliseche Pagtukod, quien anda en búsqueda del amor de su vida, Higpit Inga, una mujer misteriosamente desaparecida, para lo cual le pedirá ayuda a su amigo, el político Walay-gahum de la especie za’tezawo (raza primigenia, los alienígenas ancestrales del History Channel). En la segunda parte, en tanto, Maliseche debe devolver el favor al peludo Walay-gahum, para lo cual emprenderá una peligrosa misión en la que deberá descifrar un ancestral misterio galáctico. Ojo con la referencia a GN-I, personaje originario de las novelas de Michel Deb.

Olvídense de toda ética o moral, ni hablar de derechos humanos. Aquí la galaxia se divide por un sistema de castas, y las especies inteligentes se clasifican en seres de primera, segunda y tercera categoría, siendo estos últimos esclavos que reciben el más vil de los tratos.

Mucho sexo hardcore y grotesco, ultraviolencia digna de La Naranja Mecánica –con palabras impronunciables incluidas-, escenas surrealistas y cuestionamiento de la identidad humana le dan a esta novela un aire a película de Alejandro Jorodowski. Es más, tiendo a pensar que, de haberse concretado la adaptación de Dune que preparaba el Jodo, hubiese quedado un resultado muy similar.

Es posiblemente el texto más morboso y políticamente incorrecto (aún para los estándares chilenos) que se ha escrito en los últimos años. Decir falocéntrica es poca cosa. Esta novela bien podría ser el libreto de un episodio de Emmanuelle en el espacio: lo que más hacen los personajes dentro de la nave espacial es fornicar. En realidad el único personaje constante es Maliseche, las demás son amantes de turno.

Pero es por eso mismo que esta novela tiene mucho potencial: cuando gobierna la dictadura de lo políticamente correcto, y el feminismo rampante lucha contra las últimas formas de opresión machista y patriarcal, se produce el efecto rebote. Y es que irónicamente, el público masivo termina consumiendo más historias que apuntan en la dirección contraria. Game of Thrones es, en sus primeros capítulos, una oda al machismo medieval y la misoginia; Harley Queen y Crepúsculo son la romantización de las relaciones tóxicas, basadas en la manipulación, con la mujer reducida a objeto del deseo y fiel lacaya del protagonista masculino.   

Aún más, sospecho que en tiempos de post pandemia, lo que menos querrán leer los aficionados a la ciencia ficción serán historias sobre enfermedades, o del enfermo planeta que nos tocó. Las space opera, con todos sus derivados, se pondrán de moda, y en ese contexto Todemun tiene un amplio nicho que aprovechar. Literalmente un universo que conquistar. Pensando que la primera edición de El despertar se agotó en menos de 3 meses, al tercer tomo de la saga le espera un futuro prometedor.

Y es que tiene su atractivo un universo tan salvaje, sexualizado y bárbaro como el de Game Of Thrones. Con una complejidad de nombres, intrigas políticas, y palabras propias digna de Dune.  Todemun tiene una facilidad para inventar nombres extraterrestres exóticos, que obligan al lector a enchufarse rápido con la jerga de la mitología interna. No obstante, se queda corto en sacarle provecho a su escala temporal. Mientras que Frank Herbert planteaba profundas reflexiones filosóficas en torno a la concepción del espacio y el tiempo a partir de la “especia”, en Maliseche la escala de ciclos espaciales no pasa de ser una forma snob de sustituir los minutos y meses por “mi´ps” y “tip´s”. El argumento científico de la solapa, “unidad de tiempo base creada para amortiguar la relatividad del tiempo existente en el universo…”, es sólo un condensador de flujos meramente ornamental para efectos de la trama, al cual, no obstante, se le puede sacar mucho provecho en futuras entregas. Si bien este subgénero se caracteriza por no tener una descripción científica o tecnológica muy detallada, la escala panahon puede dar pie para un psicodélico surrealismo espacial, característico del raypunk, y de la pluma de Todemun.

El autor privilegia la acción y una rápida narración, pero hay episodios donde se extraña una descripción más detallada de los personajes o de las situaciones. Esto se aprecia particularmente en las escenas de acción, donde la falta de desarrollo se presta para lecturas confusas o inexactas.

En suma, Maliseche es un libro entretenido, capaz de impactar a prácticamente cualquier lector. Es una novela que hay que leer, en palabras de su autor, con “la mente muy abierta, y las primeras 40 páginas con whisky en mano”.

DIEGO ESCOBEDO RODRÍGUEZ
(SANTIAGO, CHILE, 1994)

Periodista, Licenciado en Historia y estudiante de Magíster en Historia. Realizó su práctica de periodismo en The Clinic, y ha colaborado con distintos medios como El Mostrador y Amo Santiago. Como historiador, se ha especializado en historia de Chile y Latinoamérica.

Desde niño fue un ávido lector de libros de ciencia ficción y fantasía. Entre sus autores de referencia están Isaac AsimovH.P. LovecraftHugo CorreaJorge BaraditFrancisco Ortega y Carlos Basso.

Ha publicado cuentos y artículos de ciencia ficción y fantasía en los sitios Tau ZeroSitio de Ciencia FicciónChilenia: Ucrónicas de la República y Chile del Terror, entre otros. Ha publicado un libro de cuentos titulado “Chile Mutante” (Biblioteca de Chilenia, 2019) donde cultiva varias de sus obsesiones, entre ellas la historia de Chile, las ucronías, el horror cósmico lovecraftiano y la ciencia ficción dura.

Publicado por ALCIFF

Asociación de Literatura de Ciencia Ficción y Fantástica Chilena. Fundada el año 2017.

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